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La moda de segunda mano se afianza en Europa: el 58% de la Gen Z ya la compra
La compra de ropa y accesorios de segunda mano se está convirtiendo en una práctica cada vez más integrada en los hábitos de consumo de los europeos. Impulsado por la digitalización, la mayor aceptación social de este tipo de compras y una combinación de motivaciones económicas, medioambientales y de búsqueda de valor, el mercado continúa ampliando su alcance y atrayendo a perfiles de consumidores cada vez más diversos. Así lo refleja el estudio Charting the Rise of Preowned Apparel in the US and Europe, elaborado por Bain & Company, que analiza la evolución del mercado de la moda de segunda mano en ambos lados del Atlántico.
En Europa, la compra de prendas de segunda mano se ha normalizado especialmente entre las generaciones más jóvenes, aunque su crecimiento ya trasciende los segmentos tradicionalmente asociados a este mercado. El estudio también pone de manifiesto el papel decisivo de las plataformas digitales en esta transformación y apunta a que la categoría seguirá ganando relevancia dentro del gasto en moda durante los próximos años.
“La segunda mano está evolucionando desde una categoría de nicho hacia un componente estructural del mercado de la moda”, señala Alberto Requena, socio de Bain & Company. “Para las marcas y los distribuidores, esta tendencia supone la necesidad de comprender nuevos comportamientos de compra, redefinir su propuesta de valor y explorar modelos de negocio capaces de convivir con un consumidor que combina cada vez más la compra de producto nuevo y de segunda mano”, añade.
Los consumidores jóvenes marcan el ritmo
La adopción es especialmente elevada entre las generaciones más jóvenes. Entre los europeos de la Generación Z, el 58 % afirma haber comprado ropa o accesorios de segunda mano durante el último año, una práctica que también está ampliamente extendida entre los millennials, con un 54 %. Aunque la penetración disminuye en las generaciones de mayor edad —39 % en la Generación X y 24 % entre los baby boomers—, los datos reflejan que el mercado continúa ampliando progresivamente su alcance entre todos los grupos demográficos.
La diferencia generacional sugiere además que la segunda mano está dejando de percibirse como una opción ocasional para convertirse en un hábito consolidado entre quienes marcarán la evolución futura del consumo de moda.
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la moda de segunda mano ya no puede asociarse exclusivamente a consumidores con menor poder adquisitivo. Entre la Generación Z y los millennials, los niveles de compra son incluso superiores entre los hogares con rentas medias y altas que entre los de menor renta, mientras que solo entre los baby boomers el comportamiento responde al patrón tradicional, con una mayor presencia de compradores de menor nivel de ingresos.
Esta evolución apunta a un cambio de percepción sobre el mercado de segunda mano. Más que una solución vinculada únicamente al ahorro, se consolida como una forma distinta de consumir moda, en la que también pesan el acceso a productos de mayor valor, la búsqueda de piezas singulares y una mayor sensibilidad hacia un consumo más responsable.
El desarrollo del mercado europeo está estrechamente ligado al auge de las plataformas digitales especializadas. Entre quienes compraron ropa o accesorios de segunda mano durante el último año, el 72% recurrió a plataformas de reventa online como Vinted o eBay, muy por delante de las tiendas físicas, utilizadas por el 45% de los compradores. En comparación, modalidades como el alquiler de prendas (5%) o los servicios de suscripción (2%) siguen teniendo una presencia muy reducida.
La facilidad para comparar ofertas, acceder a un catálogo prácticamente ilimitado y vender prendas de forma sencilla ha contribuido a acelerar la adopción de estos canales y a normalizar la compraventa de artículos de segunda mano entre un público cada vez más amplio.
El ahorro sigue liderando la decisión de compra
Aunque el perfil del comprador se ha diversificado, el factor económico continúa siendo el principal incentivo. Tres de cada cuatro consumidores europeos sitúan el ahorro y la relación calidad-precio entre las principales razones para adquirir prendas de segunda mano, mientras que la sostenibilidad aparece como la tercera motivación más importante, reforzando el atractivo de esta categoría entre un número creciente de consumidores.
La percepción del ahorro también resulta significativa: la mayoría de los compradores considera que adquirir productos de segunda mano permite reducir el precio entre un 30% y un 70% respecto a un artículo nuevo, lo que contribuye a explicar el atractivo sostenido de este mercado incluso entre consumidores que podrían asumir compras de mayor importe.
