Reciclar medicamentos: el gesto cotidiano que protege pacientes y planeta

España ya recicla los medicamentos en tres de cada cuatro hogares a través de los más de 22.200 Puntos Sigre, un modelo de economía circular reconocido internacionalmente que cumple 25 años de vida. Detrás de este gesto cotidiano hay un problema mayor: la contaminación farmacéutica de los ríos y la resistencia antimicrobiana, que causa ya unas 4.000 muertes anuales en España. Además, el sector debe adaptarse a una normativa europea que exige envases más sostenibles antes de 2030.
<p>En 2025 se recogieron cerca de 5.400 toneladas de envases vacíos y residuos de medicamentos. Foto: Sigre.<p>

En 2025 se recogieron cerca de 5.400 toneladas de envases vacíos y residuos de medicamentos. Foto: Sigre.

Sigre, el sistema colectivo de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP) del sector farmacéutico español, nació en 2001 por iniciativa de la industria y con la colaboración de la distribución y las farmacias. Actualmente recupera para reciclaje en torno al 70% de los materiales en su planta de Tudela de Duero (Valladolid) a través de un sistema en el que participan 397 compañías farmacéuticas, 142 almacenes de distribución y más de 22.200 farmacias.

Según datos del propio Sigre, que este año celebra su 25 aniversario, en este cuarto de siglo el sistema ha evitado la tala de 246.000 árboles —el equivalente a 16 veces el Parque de El Retiro— y la emisión de 100.000 toneladas de CO₂, además de ahorrar 460 millones de litros de agua, 485 millones de kWh de energía y 80 millones de litros de petróleo. Además, su sistema de logística inversa —el transporte de los residuos desde la farmacia hasta la planta de tratamiento, aprovechando los mismos circuitos de distribución del medicamento pero en sentido contrario— evita 1.400 toneladas de CO₂ al año. A día de hoy, solo cuatro países cuentan con sistemas nacionales dedicados a la gestión específica de este tipo de residuos: España (Sigre), Francia (Cyclamed), Portugal (Valormed) y Hungría.

La economía circular que sale de la farmacia

La economía circular busca mantener materiales y productos en uso el mayor tiempo posible, minimizando los residuos. En el caso del sector farmacéutico —donde el envase cumple funciones fundamentales de protección, conservación, dosificación e información al paciente— la circularidad plantea retos muy específicos. Según cifras presentadas por Sigre el pasado mes de mayo, en 2025 se recogieron cerca de 5.400 toneladas de envases vacíos y restos de medicamentos, un crecimiento superior al 5% respecto a 2024, hasta alcanzar de media los 110 gramos por habitante.

Tres de cada cuatro hogares españoles ya reciclan sus medicamentos, el 90% de la ciudadanía considera perjudicial tirarlos a la basura o por el desagüe, el 99% de la población dispone de al menos un Punto Sigre en su municipio, y un 80% expresa orgullo por el alto porcentaje de hogares que reciclan. Asimismo, nueve de cada diez farmacéuticos animan activamente a depositar los residuos en el Punto Sigre.

Según explica a Revista Haz el director general de Sigre, Miguel Vega, “este sistema no es solo un sistema de recogida de residuos; se trata del mayor proyecto colaborativo del sector farmacéutico en materia de economía circular”.

Por su parte, Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos y vicepresidente de Sigre, afirma que reciclar medicamentos “no es solo una cuestión ambiental; está directamente relacionado con el uso responsable del medicamento y con la seguridad de los pacientes”. Matilde Sánchez Reyes, presidenta de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos (Fedifar) y vicepresidenta de Sigre, añade que “la logística inversa es una de las grandes fortalezas del modelo, porque la sostenibilidad no se añade al sistema, sino que forma parte de su propio funcionamiento”.


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El nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases PPWR (UE 2025/40) se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea el 22 de enero de 2025, entró en vigor el 11 de febrero del pasado año y es aplicable con carácter general desde el 12 de agosto de este mismo año. A diferencia de una directiva, un reglamento tiene aplicación directa en todos los Estados miembros, sin necesidad de transposición, y sus objetivos clave son: que todos los envases sean reciclables de forma económicamente viable en 2030; una reducción de residuos de envases per cápita del 5% en 2030, 10% en 2035 y 15% en 2040 (tomando 2018 como referencia); un contenido mínimo de material reciclado en envases de plástico del 35% en 2030; y límites al “espacio vacío” en envases colectivos y de transporte (máximo 50% desde 2030), con prohibición de dobles paredes o fondos falsos.

“Estamos entrando en una etapa especialmente exigente. El nuevo marco europeo va a reforzar los requisitos sobre prevención, reducción de residuos, reciclabilidad, diseño sostenible, etiquetado y responsabilidad ampliada del productor, y por eso desde Sigre llevamos tiempo trabajando para anticipar su impacto y ayudar a la industria farmacéutica española a adaptarse”, explica Vega. “Nuestra labor de apoyo al sector se centra, sobre todo, en facilitar la comprensión y aplicación de las nuevas obligaciones que recaerán principalmente sobre fabricantes, importadores y distribuidores”, añade, recordando que buena parte de estas exigencias ya están alineadas con el Real Decreto 1055/2022 y que las compañías del sector ya las cumplen a través de Sigre.

La industria farmacéutica lleva años avanzando en estuches más ajustados, blísteres con menor espacio vacío, reducción de gramajes, eliminación de componentes innecesarios, incorporación de material reciclado y ajustes logísticos que permiten transportar más unidades con menos embalaje. “El reto ahora es acelerar esta evolución y ampliar el foco, siempre teniendo presente que cualquier mejora ambiental en el envase debe ser compatible con la seguridad del paciente, la estabilidad y conservación del producto y la información sanitaria que debe acompañarlo. No se trata de hacer envases más sostenibles a cualquier precio, sino de hacerlos más sostenibles sin comprometer su función sanitaria”, resume Vega.

“Estamos entrando en una etapa especialmente exigente y desde Sigre llevamos tiempo trabajando para anticipar su impacto y ayudar a la industria farmacéutica española a adaptarse” (Miguel Vega, director general de Sigre).

Factura ambiental y de salud de un botiquín mal gestionado

Un estudio de referencia mundial publicado en febrero de 2022 en la revista PNAS, elaborado por la Universidad de York, analizó 61 principios activos en 1.052 puntos de 258 ríos de 104 países y halló contaminación farmacéutica en todos los continentes: más de una cuarta parte de los puntos superaba niveles seguros para organismos acuáticos o implicados en la resistencia antimicrobiana.

Las muestras más contaminadas de Europa procedían del río Manzanares (Madrid), el más contaminado por fármacos del continente, con un promedio de 17 microgramos de fármacos por litro y picos de casi 60 cerca de Rivas-Vaciamadrid (14.º río más contaminado del mundo). Según Andreu Rico, investigador de IMDEA Agua y Universidad de Valencia, la causa no es un consumo excepcional ni una depuración deficiente, sino la baja capacidad de dilución de un río de zona semiárida. Cinco fármacos —propranolol, verapamilo, citalopram, metronidazol y sulfametoxazol— aparecían en concentraciones de riesgo potencial. Otros estudios detectan fármacos en el Llobregat, el Besòs y el Ebro (hasta 28 compuestos), con el diclofenaco como el más común en peces de varias cuencas españolas.

La OCDE (2019) y la Agencia Europea de Medio Ambiente (2024) confirman el problema a escala global: solo el 29% de las aguas superficiales europeas alcanzaba buen estado químico en 2015-2021, y el 92% de la toxicidad residual en aguas urbanas procede de los sectores farmacéutico y cosmético.

Asimismo, la resistencia antimicrobiana (RAM), una de las diez mayores amenazas de salud pública según la OMS, causa más de un millón de muertes anuales en el mundo y unas 4.000 en España, según el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN). “En España mueren al año 4.000 personas por infecciones debidas a bacterias multirresistentes, cuatro veces el número de muertes por accidentes de tráfico”, resume su coordinador, Antonio López. España sigue por encima de la media europea de consumo de antibióticos (22,94 DHD en 2025, frente al objetivo de 18,20 DHD en 2030), aunque el consumo humano ha bajado un 17-19% desde 2014.

Parece claro que la conexión con los residuos es directa: el uso excesivo y la eliminación incorrecta de antibióticos contribuyen a la aparición y propagación de bacterias resistentes en el medio ambiente. El propio estudio PNAS señala concentraciones de antibióticos en ríos que superan los umbrales de selección de resistencias.

Un estudio de referencia mundial señala al río Manzanares como el más contaminado por fármacos de todo el continente con un promedio de 17 microgramos de fármacos por litro y picos de casi 60.

La colaboración ciudadana y la labor de la farmacia

Las más de 22.000 farmacias españolas son el principal punto de recogida de residuos de medicamentos y sus envases. Desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, su tesorera y responsable de Estrategia Social, Rita de la Plaza, destaca el papel de los más de 56.000 farmacéuticos: “Reciclar medicamentos no es solo una cuestión ambiental: está relacionado con el uso responsable del medicamento y la seguridad de los pacientes, y ahí siempre estará el farmacéutico”. Para De la Plaza, revisar el botiquín con ayuda del farmacéutico evita errores, acumulaciones y usos inadecuados: “El uso responsable del medicamento no termina cuando finaliza el tratamiento; termina cuando sus residuos se depositan correctamente”.

Según sondeos de Sigre, el 82% revisa el botiquín para llevar los caducados o innecesarios, y el 64% lo hace al finalizar cada tratamiento, aunque persisten errores como depositar blísteres en el contenedor amarillo, guardar medicamentos “por si acaso” o automedicarse con los restos (algo que el 70% reconoce como perjudicial). El porcentaje de españoles que tiraba restos a la basura o al desagüe cayó del 43% en 2001 a cifras de un solo dígito hoy.

La capilaridad del sistema —22.200 farmacias que llegan al 99% de los municipios, incluidas más de 4.400 en el medio rural que atienden a 5,6 millones de personas— la convierte en el recurso sanitario más accesible para gran parte del país. “Cada medicamento bien utilizado y cada residuo correctamente depositado contribuyen a proteger la salud de las personas y también la del planeta“, remarca De la Plaza.

Reciclar medicamentos: el gesto cotidiano que protege pacientes y planeta

Para Rita de La Plaza (Consejo General de Colegios Farmacéuticos) el uso responsable del medicamento no termina cuando finaliza el tratamiento; termina cuando sus residuos se depositan correctamente. Foto: Sigre.

Innovación y ecodiseño al servicio de la gestión de residuos

Según explica desde Sigre Miguel Vega, en la planta de Tudela de Duero (Valladolid), considerada referencia mundial, la inteligencia artificial, la robótica y los sistemas ópticos de clasificación permiten recuperar para reciclaje algo más del 70% de los materiales de los envases recogidos. “El resto de los materiales no reciclables y los residuos de medicamentos se destinan a valorización energética, con todas las garantías ambientales y sanitarias“, apunta Vega.

Desde el año 2000, las compañías farmacéuticas han aplicado más de 3.500 iniciativas de ecodiseño, reduciendo el peso medio de los envases en más de un 25%. Cada año se comercializan cerca de 500 millones de unidades de medicamentos —una de cada tres— con alguna mejora ambiental en su envase. El Plan de Prevención de Envases 2021-2023 implantó 749 medidas de ecodiseño, con un ahorro de más de 2.800 toneladas de materias primas, y el nuevo Plan Empresarial de Prevención y Ecodiseño (2024-2028), que abarca el 92% de las unidades comercializadas, prevé mil nuevas iniciativas.

Aun con tres de cada cuatro hogares ya habituados al Punto Sigre, persisten confusiones: la más frecuente es creer que los envases vacíos de medicamentos van al contenedor amarillo, azul o verde. Vega insiste en que no es así: “Los blísteres, frascos, tubos, cajas y demás envases de medicamentos deben llevarse al Punto Sigre aunque estén vacíos, porque han estado en contacto con el medicamento y requieren un tratamiento específico”. También ocurre lo contrario: se depositan allí objetos que no son medicamentos ni sus envases, como agujas, gasas, termómetros, radiografías, pilas o test de autodiagnóstico. “En caso de duda, el farmacéutico es siempre el mejor referente para orientar al ciudadano”, recuerda.

“A estos errores añadiría otro especialmente importante: guardar antibióticos sobrantes por si acaso, compartirlos o tirarlos por el lavabo. Los antibióticos deben solo únicamente bajo prescripción facultativa, no conservarse ni compartirse, y sus residuos han de depositarse siempre en el Punto Sigre. Así ayudamos a combatir la pandemia silenciosa que suponen las resistencias a los antimicrobianos”, remarca Vega.

Reciclar medicamentos: el gesto cotidiano que protege pacientes y planeta

La planta de tratamiento de residuos de Tudela de Duero (Valladolid) se encarga de tratar todos los restos de medicamentos y envases recogidos en los Puntos Sigre de España. Foto: Sigre.

Retos de futuro para proteger la salud global

Para Vega, no hay una única palanca de mejora: el avance dependerá de actuar de forma coordinada sobre prevención, ecodiseño, sensibilización, tecnología, trazabilidad y la incorporación de nuevos agentes. El ecodiseño será clave, ya que la reciclabilidad de un envase se decide desde su diseño: reducir peso y volumen, eliminar componentes innecesarios, simplificar materiales, mejorar la separabilidad e incorporar materias primas recicladas cuando sea viable. A ello se suman la innovación —con análisis de datos y sistemas de clasificación cada vez más precisos— y la necesidad de reforzar la trazabilidad y ampliar Sigre a los envases comerciales e industriales de medicamentos.

Vega reconoce además el reto de explicar mejor qué ocurre tras el depósito del residuo: “Cuando las personas comprenden que su gesto evita riesgos en el hogar, protege la biodiversidad, permite luchar contra el cambio climático o las resistencias bacterianas y contribuye a recuperar los materiales de los envases y así avanzar hacia una economía circular, aumenta su motivación para colaborar. El reto consiste en combinar la cercanía de la farmacia con campañas continuadas, comunicación digital, información rigurosa y mensajes adaptados a los diferentes públicos”.

En esta línea coincide el Consejo General de Colegios Farmacéuticos: “La salud de las personas, los animales y el medio ambiente está estrechamente relacionada. Los farmacéuticos lo sabemos bien porque históricamente hemos trabajado siempre en los tres ámbitos, como profesionales especializados en los medicamentos y el cuidado de la salud humana, pero también de los medicamentos veterinarios y como especialistas en el control de calidad de aguas, alimentos, etc. Como sanitarios que somos, sabemos que no puede haber personas sanas en un planeta enfermo”, concluye Rita de la Plaza.

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