“Reparar es lo correcto y nos hace sentir bien”

Contra la inercia del ‘usar y tirar’ nace Nuino, un proyecto que quiere transformar la cadena de valor en la industria del calzado apostando por la reparación. Tras dejar atrás grandes multinacionales del sector, Marta Amigo, CEO y cofundadora de la marca, nos habla sobre los retos de emprender en España, la necesidad de despertar una verdadera conciencia social y por qué darle una segunda vida a nuestras zapatillas favoritas es la mejor decisión.
<p>La emprendedora Marta Amigo, cofundadora de Nuino. Foto: Nuino.<p>

La emprendedora Marta Amigo, cofundadora de Nuino. Foto: Nuino.

Marta Amigo y Ben Thompsett se conocieron después de siete años trabajando en los entresijos de la fabricación de zapatillas deportivas. Su paso por Vietnam les impulsó a dar el paso y aportar una solución que evolucione la industria hacia la sostenibilidad, transformando la cadena de valor de producción de zapatillas.

Y aunque la reparación efectiva, atractiva y asequible para los clientes es el primer paso, su verdadero objetivo es la transformación de la industria del calzado deportivo. En este escenario, su profundo conocimiento de la fabricación y de los componentes del calzado, así como de las necesidades de los clientes, les da una ventaja competitiva clave para impulsar un diseño más duradero y una mayor reparabilidad.

Según el informe Closing the Footwear Loop de Fashion for Good, cada año se producen en el mundo cerca de 24.000 millones de pares de calzado, con alrededor de 60 componentes distintos, de las cuales un 90% terminan en un vertedero. Una cifra que genera un enorme coste medioambiental y económico para nuestra sociedad.

Como advierte este mismo informe: “La confección multimaterial de las zapatillas dificulta la clasificación, el desmontaje y el reciclaje del calzado. La infraestructura de logística inversa es escasa y los principios de diseño que priorizan la circularidad son prácticamente inexistentes. La industria sigue anclada en un modelo lineal de extraer, fabricar y desechar, y la necesidad de un cambio sistémico es cada vez mayor”. Por eso, el propósito con el que nace Nuino es apremiante. Y nos demuestra que necesitamos concienciarnos, todos, de la necesidad de reparar.

De momento, a pesar de su corta andadura, ya reciben pedidos de arreglo fuera de España, como desde Arizona (EE. UU.). Han conseguido, además, la mención honorífica del jurado en los premios The Positive Awards 2026. Algo deben estar haciendo bien.

¿Qué es Nuino?

Nuino es una nueva forma de moverse. Una opción de consumo que se ha perdido en el tiempo pero que ha vuelto renovada.

¿Por qué nace?

Nace por tres razones: por la necesidad de transformar la cadena de valor en la producción de zapatillas que existe hoy para movernos hacia un modelo más circular; por la necesidad de dar opciones al consumidor de mantener sus zapatillas en el tiempo sin necesidad de desecharlas, y por la necesidad de dar respuesta a todas las regulaciones que la Unión Europea está trabajando para implementar. Pero, sobre todo, nace porque reparar las cosas que ya tenemos, esas cosas que nos encantan y que tienen nuestra marca personal, es lo correcto y nos hace sentir bien.

¿Qué queréis cambiar con Nuino?

Queremos dar una opción de consumo distinta, sostenible y personal a través del calzado. Hasta ahora, si se te rompe un par de zapatillas lo más normal es que las tires y te compres otras porque no sabes qué más hacer. Con Nuino, queremos demostrar que es posible emocionarse por extender la vida de tus zapatillas sin renunciar a la comodidad, a probar nuevas tecnologías, el estilo o a los recuerdos que tienes con ellas.


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¿Qué es lo que más valoran los clientes…? ¿Lo que más les sorprende?

La gente valora tener una opción de mantener sus zapatillas. Ya se han amoldado a ellas, les tienen cariño, ya han invertido tiempo y dinero en ellas… ¿Por qué tirarlas? Esperamos que mucha más gente empiece a pensar así y compre calzado de calidad que dure en el tiempo, que las marcas vuelvan a hacer calzado duradero de verdad y que reparar se convierta en algo normal para mantener esa comodidad y esos recuerdos.

¿Cuál es la clave de vuestro éxito?  

Que tenemos fe al 100% en lo que estamos creando. Después de trabajar en la industria del calzado durante varios años —tanto en una de las marcas deportivas más grandes como un año en Vietnam para un proveedor de componentes de la industria—, decidimos arriesgarlo todo y dejar el confort que teníamos para crear Nuino. No vemos el futuro de otra manera que no sea utilizando la innovación, la industrialización y las herramientas de marketing para volver a reparar las cosas que tenemos, y eso es lo que nos hace seguir empujando cada día.

¿Qué valores de la sociedad estáis tratando de impulsar?

Consumo responsable, apreciación por las cosas que ya tenemos, apreciación por el trabajo de los demás, conciencia climática, conciencia social… En este tipo de cambios hay muchas variables interconectadas. Cuando nos han enseñado que es mejor algo ‘barato’, siempre nos preguntamos : “¿barato para quién?”. Siempre hay alguien o algo que sale perdiendo en esa ecuación.

El ‘usar y tirar’ desprecia el trabajo y los recursos que ya se han utilizado en la producción de ese producto en concreto (recursos naturales, trabajo de las personas, ya sea intelectual o manual…). Todo ello mueve nuestro propósito y esperamos que, a través de la reparación, podamos impulsar la conciencia sobre todo esto.

“El ‘usar y tirar’ desprecia el trabajo y los recursos que ya se han utilizado en la producción de un producto. Esperamos que, a través de la reparación, podamos concienciar sobre esto”.

¿Qué ha sido lo más difícil? ¿De qué estáis más orgullosos?

Lo más difícil es comenzar. Ser emprendedor en España sin muchos incentivos y competir contra las grandes multinacionales es muy, muy difícil, porque la gente tiene muy inculcado hoy en día que solo merece la pena ir a las grandes tiendas y marcas. En nuestro caso, lo más duro es oír: “por ese precio me compro unas nuevas”. Sin embargo, no cambiaríamos nada de lo que hemos hecho hasta ahora porque creemos en ello, en hablar con la gente, entender sus frustraciones y darles una opción de reparar para que la tomen si quieren.

Estamos muy orgullosos de algunos trabajos que hemos hecho solo por ver la emoción de nuestros clientes al descubrir sus zapatillas favoritas renovadas. Estamos orgullosos de salir en artículos de prensa de y de que la gente nos dé la enhorabuena por empezar esta aventura. Estamos orgullosos de haber recibido un premio honorífico del jurado en The Positive Awards —fue una experiencia y un honor increíbles para nosotros—. Pero, sobre todo, de haber tomado la decisión y arriesgarnos a seguir nuestro instinto y nuestro sueño de cambiar cómo se hacen las cosas hoy para que nuestro futuro y el de muchas otras personas sea mejor, tanto social como ambientalmente.

¿Cómo va Nuino a nivel empresarial?

La respuesta corta es que va poco a poco. El taller por sí solo no ha llegado al punto de equilibrio. Sin embargo, Nuino nunca estuvo pensado para quedarse en un taller de una sola ciudad. Actualmente, estamos en fase de preparación y búsqueda de inversores, tanto dentro como fuera de España, para escalar el modelo de negocio. Tras haber trabajado en la industria del calzado durante algo más de siete años y verlo todo desde dentro, sumado a todo este tiempo comenzando un negocio y reparando calzado nosotros mismos, sentimos que tenemos una experiencia y un conocimiento que no muchas personas poseen, y queremos utilizarlo para llegar a más personas y generar un impacto positivo mayor.

¿Cuál es vuestro mayor reto ahora mismo?

Creo que el reto es que la gente sepa que sus zapatillas se pueden reparar y que entienda el proceso que hay detrás, para que aprecie el trabajo y sea consciente de que este conlleva un precio. Ahora mismo, como se producen muchos millones de zapatillas en Asia, se pueden permitir que salgan con defectos. Esto hace que la gente piense que todo es muy barato y que todo tiene que serlo. Pero algo tan manual como una reparación, que se hace aquí en España con un salario normal y con el conocimiento de lo que estás haciendo, es costoso. A mucha gente le cuesta entender por qué una reparación tiene determinados precios.

Me parece increíble que haya mucha gente que ni se plantee reparar. Automáticamente hemos entrado en esa rueda en la que ni siquiera lo piensas. No piensas tampoco en la repercusión que tiene para la sostenibilidad medioambiental, ni para la sostenibilidad social.

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“Reparar es lo correcto y nos hace sentir bien”

Nuino ofrece una opción de consumo distinta, sostenible y personal a través del calzado, según su fundadora. Foto: Nuino.

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El principal reto es que la gente sepa que sus zapatillas se pueden reparar, que aprecie el trabajo y sea consciente de que este conlleva un precio, afirma Amigo. Foto: Nuino.

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“Reparar es lo correcto y nos hace sentir bien”

La emprendedora está convencida de que, si las personas cambian sus hábitos de consumo, cambiarán otras muchas cosas, y el planeta lo agradecerá. Foto: Nuino.

¿Dónde ves a Nuino en 10 años?
Nuestro sueño es estar ya en una nave, con equipos y programas informáticos para desarrollar los nuevos componentes 3D que estamos pilotando para las suelas, y un sistema más automatizado de reparación: robots o máquinas que te ayuden a hacerlo de forma más rápida y eficiente. Nos gustaría establecer la industria de reparación de calzado deportivo, que en este momento no existe y es muy diferente a la de reparación de calzado tradicional.

También nos encantaría colaborar con marcas para que nos vendan sus componentes y así poder hacer el mismo cambio en la zapatilla, sobre todo en las suelas. Pero no solo eso, sino también hacer consultoría de desarrollo de producto para que las marcas puedan hacer un producto más sostenible, más reparable y que se rompa menos. Nosotros tenemos los datos por modelo de qué partes se deterioran más o dan más problemas.

Realmente, nos gustaría contribuir a la transformación de la industria del calzado deportivo hacia la sostenibilidad a través de una mayor duración y reparabilidad.

¿Cuál crees que es el mayor reto de la reparación de calzado?
Que la gente vuelva a pensar que reparar merece la pena y que la forma de hacer la reparación se tiene que adaptar al tipo de calzado que hoy utiliza, que a lo mejor no tiene por qué ser el de un zapato tradicional.

¿Cuándo consideraríais que el proyecto está concluido? ¿Qué indicadores medirían el impacto?

Cuando las marcas empiecen a hacerlo por sí mismas, que ofrezcan la reparación como algo habitual y natural. No solamente que vendan, sino que también le digan a las personas dónde y cómo reparar el producto.

Que la gente empiece a pensar un poco más en las personas que trabajan en otras partes del mundo, en cómo se están produciendo esas cosas y en el impacto que tienen las acciones que toman al ir a comprar un producto nuevo: eso sería la guinda del pastel.

¿Qué es para ti un emprendedor social? ¿Se hace o se nace?
Yo soy de las que piensan que la mayoría de las cosas se hacen. Es verdad que tenemos genética y tenemos determinadas cosas con las que nacemos, pero yo creo que muchísimo de lo que somos se va haciendo a lo largo de nuestra vida.

Un emprendedor social es una persona que ha querido ver determinadas cosas que le pasan, ha pensado que se tienen que poder hacer de otra manera, y se pone a ello.

¿Qué consejo le daríais a los emprendedores sociales que vienen?
Emprender es difícil y te van a cuestionar muchísimo; no solamente las personas del entorno profesional, sino también tu propia familia y tus propios amigos te cuestionan constantemente. Pero siempre va a merecer la pena: al final del día te vas a la cama tranquilo porque piensas que estás haciendo algo en lo que crees. Si tienes la suficiente paciencia y buscas siempre la manera de seguir un poco más y un poco más, al final verás el impacto que tiene. En las horas bajas, que siempre las hay, busca a alguien con quien hablar, que a lo mejor te pueda sacar de esa rueda de negatividad y tirar para adelante.

¿Qué mensaje te gustaría mandar a nuestros lectores?
Que, antes de tirar o sustituir cualquier cosa, se planteen la reparación como paso previo. El planeta y la sociedad lo agradecerán.
Si cientos de miles de personas cambian sus hábitos de consumo, también pueden cambiar muchas cosas. No solo podemos dejar el peso en que las marcas cambien o en que la regulación les haga cambiar.

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