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Cuatro ciudades europeas ensayan un modelo de rehabilitación energética inclusiva
En Madrid, la iniciativa se desplegará en Puerto Chico, en el distrito de Latina. Foto: Ayuntamiento de Madrid.
La rehabilitación energética de viviendas puede reducir el consumo y mejorar el bienestar de sus habitantes, pero también corre el riesgo de elevar el valor de los inmuebles y expulsar a las familias con menos recursos. Para afrontar este desafío nace Irene, un proyecto europeo que busca incorporar criterios de inclusión y justicia social a la renovación de edificios residenciales.
La iniciativa se desarrolla en cuatro ciudades piloto: Madrid, Vilna (Lituania), Vilvoorde y Lovaina (Bélgica). Durante sus tres años de duración, el proyecto prevé impulsar la rehabilitación integral de 227 edificios y movilizar 293 millones de euros en soluciones energéticas.
Uno de sus principales instrumentos será la creación de cuatro oficinas de ventanilla única, concebidas para acompañar a los hogares durante todo el proceso de rehabilitación. Estos espacios ofrecerán apoyo técnico, financiero y jurídico, simplificando unas actuaciones que suelen resultar especialmente complejas para las comunidades en situación de vulnerabilidad.
Irene también pondrá en marcha centros de justicia energética en las ciudades participantes. En ellos se reunirán autoridades locales, ciudadanía, organizaciones sociales y personal técnico para identificar barreras, diseñar soluciones y construir estrategias de renovación sostenibles a largo plazo.
El proyecto prestará especial atención a la prevención de la gentrificación y del desplazamiento de la población residente. Su planteamiento parte de que la mejora energética de los barrios no debe traducirse en subidas de alquileres o en la salida de quienes no puedan asumir el aumento de los costes de la vivienda.
Entre sus objetivos se encuentran reducir el consumo energético en 72 GWh al año, desarrollar 97 estructuras de gobernanza y elaborar un Protocolo de Energía Justa que pueda orientar futuras políticas y proyectos. Estas cifras son metas previstas por la iniciativa, que todavía no ha comunicado resultados sobre su ejecución.
Irene cuenta con un presupuesto de 1,84 millones de euros y está cofinanciado por el Programa LIFE de la Unión Europea. En el proyecto participan administraciones públicas, universidades, centros de investigación y organizaciones especializadas, entre ellas el Ayuntamiento de Madrid, el CSIC, ANESE, Global Factor y la Universidad Tecnológica de Delft.
