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Inteligencia emocional: la clave del nuevo liderazgo empresarial
El MARCO Global Consumer Report 2025, elaborado a partir de una encuesta a más de 4.500 consumidores en siete mercados clave –España, entre ellos– identifica una serie de atributos “no negociables” para el directivo moderno. En 2026, el éxito de un líder se medirá por su capacidad para ofrecer resultados tangibles y asumir la responsabilidad de sus acciones.
Según el informe, las cualidades de liderazgo más valoradas son la inteligencia emocional, con una puntuación de 8,5 sobre 10, seguida de la capacidad para resolver problemas y la comunicación, con un 8,3 cada una.
Por el contrario, los rasgos tradicionalmente asociados al liderazgo “carismático” parecen estar perdiendo atractivo: la ambición, con cerca de un 7 sobre 10, y el pensamiento visionario, con un 7,5, obtuvieron las puntuaciones más bajas entre las cualidades analizadas. Esto indica que los empleados están cansados de la retórica y buscan una guía práctica, fiable y orientada a resultados. Las personas prefieren la acción frente a las ideas abstractas: menos discurso y más impacto
La inteligencia emocional es clave en la gestión de personas
Los datos sugieren que, aunque los resultados siguen siendo esenciales, la forma de alcanzarlos ha cambiado. El conocimiento técnico o know-how (8) y la capacidad de dirección(7,8) son, sin duda, importantes, pero la practicidad por sí sola ya no es suficiente. La inteligencia emocional cobra cada vez más relevancia y se convierte en un requisito fundamental: la empatía, con un 8,5, y la transparencia, con un 8,1, se sitúan entre los atributos más valorados, lo que demuestra que las personas quieren líderes abiertos y emocionalmente conscientes, no únicamente enfocados en las tareas.
Un contundente 90% de los encuestados considera que los líderes deben adaptar su estilo de gestión a las necesidades individuales de cada miembro del equipo. Este dato refleja una fuerte demanda de un liderazgo empático y personalizado, especialmente relevante en entornos laborales cada vez más diversos e híbridos.
Además, más de la mitad de los encuestados calificó la inclusión y la colaboración como extremadamente importantes, con puntuaciones de 9 o 10, y un 36% les otorgó la máxima puntuación. Esto confirma que la fuerza laboral actual espera que los líderes fomenten activamente una cultura de apoyo y trabajo en equipo, no como un valor añadido, sino como una expectativa básica.
Por países
El informe también pone de manifiesto interesantes diferencias culturales en torno a lo que se espera de los líderes. La responsabilidad, la capacidad para resolver problemas y la comunicación se consolidan como los rasgos más valorados de forma consistente en todos los países analizados.
En Brasil, México y Portugal, los encuestados muestran las expectativas más elevadas respecto a sus líderes, demandando un alto nivel de implicación e inspiración.
Los países del sur de Europa (Italia, España y Portugal) valoran ligeramente más los rasgos vinculados a la inteligencia emocional, como la empatía y las habilidades de comunicación, que los países del norte de Europa, lo que refleja una preferencia por un liderazgo más centrado en las personas.
En España y Alemania, el foco se desplaza hacia un liderazgo más pragmático y orientado a la acción, que prioriza la eficiencia y los resultados directos frente a cualidades más aspiracionales, como el pensamiento visionario y la ambición.
Al mismo tiempo, Francia y Alemania valoran tanto las habilidades técnicas, como el conocimiento y la capacidad de dirección, como las habilidades blandas, entre ellas la transparencia
Sobre este cambio de expectativas, Noelia Cruzado, CEO de MARCO, ha comentado que “los datos son claros: en 2026 no hay espacio para líderes que se escondan tras grandes eslóganes ambiciosos sin generar un impacto real. Las personas demandan líderes ‘humanos’: profesionales responsables, transparentes y capaces de gestionar las complejidades del trabajo híbrido con empatía. Hoy, el papel de un CEO no consiste solo en dirigir, sino en empoderar a las personas, reconociendo sus necesidades únicas y fomentando una cultura de honestidad radical”.

