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El movimiento B Corp cumple 20 años con más de 340 empresas certificadas en España
El movimiento B Corp cumple 20 años desde su nacimiento en 2006, cuando un grupo inicial de 81 empresas comenzó a impulsar una forma de entender la actividad empresarial basada no solo en la rentabilidad económica, sino también en la generación de valor para trabajadores, comunidades, clientes, proveedores y el medio ambiente.
Dos décadas después, la comunidad B Corp está presente en 104 países y 162 sectores, con más de 10.700 compañías certificadas que emplean conjuntamente a más de un millón de personas. Además, las herramientas desarrolladas por B Lab, organización impulsora del movimiento, han sido utilizadas por más de 400.000 empresas para medir, gestionar y mejorar su impacto social y ambiental.
En España, donde el movimiento llegó en 2015, la comunidad B Corp ha registrado un crecimiento sostenido durante la última década. Actualmente, más de 340 empresas españolas forman parte de esta red y emplean a más de 44.000 personas. Estos datos sitúan al país entre los mercados más activos del movimiento, aunque también reflejan el reto pendiente de extender este tipo de prácticas más allá de las compañías ya comprometidas con modelos de gestión de impacto.
Dos décadas de evolución empresarial
El aniversario coincide con la publicación de un nuevo Informe de Impacto de B Lab, que recoge la evolución del movimiento y algunos indicadores sobre el desempeño de las empresas certificadas. Según el informe, si el conjunto del tejido empresarial adoptara prácticas ambientales y climáticas al ritmo observado entre las actuales B Corps, el aumento de la temperatura global podría reducirse en hasta 0,5 °C de aquí a 2100.
El documento también apunta a una mayor capacidad de resistencia de estas compañías en contextos de crisis. De acuerdo con un estudio de B Lab sobre desempeño y resiliencia financiera, más del 95% de las B Corps mantuvieron su actividad durante la pandemia de covid-19, frente al 88% de empresas comparables.
Estos datos se presentan en un momento en el que la sostenibilidad corporativa se enfrenta a una etapa más exigente. La presión regulatoria, las expectativas de consumidores e inversores y la necesidad de aportar evidencias verificables están llevando a muchas empresas a revisar cómo integran los criterios sociales, ambientales y de gobernanza en su actividad cotidiana.
De iniciativa pionera a movimiento internacional
Desde su creación, el movimiento B Corp ha atravesado distintas etapas. Entre 2006 y 2011, la prioridad fue convertir sus principios iniciales en herramientas de medición y estándares aplicables a empresas reales. En 2010, el estado de Maryland incorporó a su legislación la figura de las benefit corporations, un hito relevante en el reconocimiento jurídico de modelos empresariales orientados a distintos grupos de interés.
Entre 2011 y 2016, el movimiento comenzó su expansión internacional, llegando a América Latina, Australia, Nueva Zelanda y Europa. España se incorporó en 2015. En ese periodo, la brasileña Natura se convirtió en la primera B Corp cotizada en bolsa, mostrando que el modelo podía trasladarse también a compañías de gran tamaño y entornos empresariales diversos.
A partir de 2016, las B Corps pasaron de ser un fenómeno de nicho a ocupar un espacio más visible en el debate sobre el papel de las empresas en la sociedad. Tras la pandemia, las solicitudes de certificación aumentaron un 38%, en un contexto en el que muchas compañías buscaban modelos de gestión más resilientes y conectados con su entorno.
Desde 2021, el movimiento ha entrado en una fase de mayor consolidación e influencia, con iniciativas colectivas en sectores concretos y una presencia creciente en debates regulatorios, climáticos y de gobernanza empresarial.
España: crecimiento y próximos retos
En el caso español, la comunidad B Corp ha crecido en número de empresas, sectores representados y empleo generado. Su evolución refleja el interés de una parte del tejido empresarial por incorporar criterios de impacto en la toma de decisiones, aunque el movimiento reconoce que el desafío ahora es que estas prácticas dejen de ser excepcionales y se integren de forma más generalizada en la economía.
“Veinte años después del nacimiento del movimiento B Corp, hemos demostrado que otra forma de hacer empresa no solo es posible, sino necesaria. En España, tras una década de crecimiento y consolidación, hemos construido una comunidad sólida que impulsa el impacto positivo como parte del negocio. Ahora comienza una nueva etapa en la que el reto será lograr que la sostenibilidad pase de ser la excepción a convertirse en la norma”, señala Lucas Hunter, director ejecutivo interino de B Lab Spain.
Nuevos estándares y mayor exigencia
El aniversario llega también en un momento de revisión interna para el movimiento. B Lab trabaja en nuevos estándares de certificación que elevarán el nivel de exigencia para las empresas. Estos criterios requerirán el cumplimiento de requisitos obligatorios en siete áreas de impacto, entre ellas la acción climática y los derechos humanos, con verificación por parte de auditores independientes externos.
La evolución de los estándares responde a una demanda creciente de mayor transparencia, comparabilidad y rigor en torno a las credenciales de sostenibilidad empresarial. En los próximos años, el movimiento prevé centrar su trabajo en cinco prioridades: elevar la exigencia de sus estándares internacionales, ampliar una comunidad global diversa, impulsar la acción colectiva entre empresas e industrias, reforzar la incidencia pública en favor de la gobernanza de las partes interesadas y promover nuevas narrativas sobre el éxito empresarial.
En este contexto, el reto para B Corp ya no pasa únicamente por demostrar que existen empresas capaces de integrar propósito e impacto en su modelo de negocio. La cuestión central será hasta qué punto esa comunidad puede contribuir a cambios más amplios en la regulación, los mercados y la cultura empresarial.
