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El CO2 capturado, vía para acelerar la industria limpia y la economía circular
El estudio ‘Utilización del CO2’ de Tecnalia se presentó en una jornada organizada por Fundación Naturgy. Foto: Fundación Naturgy.
La idea de considerar el CO2 únicamente como un residuo empieza a quedarse atrás. Esa es una de las principales conclusiones del estudio Utilización del CO₂, elaborado por Tecnalia y presentado en una jornada organizada por Fundación Naturgy, en la que representantes institucionales, empresariales y tecnológicos analizaron el papel que pueden desempeñar las tecnologías de captura y uso del carbono en la transformación industrial española.
El informe sitúa estas soluciones, conocidas como CCU, como un complemento necesario a la electrificación y a la eficiencia energética, especialmente en aquellos sectores donde la reducción de emisiones resulta más compleja. Refino, industria química, sector gasista o materiales de construcción figuran entre los ámbitos en los que el CO2 capturado puede convertirse en materia prima para nuevos procesos productivos con valor añadido.
Más allá del plano tecnológico, el estudio plantea un cambio de enfoque de fondo: ver el CO2 no solo como una emisión a evitar, sino también como un recurso estratégico. Bajo esa lógica, su aprovechamiento permitiría impulsar combustibles sintéticos, productos químicos sostenibles o nuevos materiales de construcción, abriendo la puerta a modelos productivos más circulares y a una reindustrialización con menor huella de carbono.
El marco europeo ya está avanzando en esa dirección. La Estrategia de Gestión del Carbono Industrial y los objetivos climáticos fijados para 2040 y 2050 anticipan un importante crecimiento de las capacidades de captura en Europa. En España, sin embargo, aunque estas tecnologías ya aparecen en instrumentos como el PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima), los expertos reunidos en la jornada coincidieron en que todavía falta un desarrollo normativo más preciso que facilite su implantación a escala industrial.
Soraya Prieto Fernández, directora de Circularidad de Tecnalia, subrayó durante la presentación que el estudio ofrece “una visión completa del estado actual de las tecnologías de captura y uso del CO2”, pero también de los obstáculos que siguen frenando su escalado. Entre ellos, destacó no solo los retos técnicos, sino también los condicionantes regulatorios, económicos y de mercado. En ese sentido, defendió la necesidad de impulsar proyectos piloto y demostrativos en entornos reales.
La dimensión institucional estuvo presente en la intervención de Eduardo González Fernández, subdirector general de Mitigación del Cambio Climático de la Oficina Española del Cambio Climático, quien recordó que “el CO2 se posiciona como un recurso estratégico, especialmente para el desarrollo de combustibles sintéticos”. Aun así, advirtió de que el gran desafío continúa siendo el coste frente a otras alternativas disponibles, por lo que consideró clave priorizar las opciones más costo-eficientes y acompañarlas desde la política pública.
Desde el ámbito empresarial, Jesús Chapado, director de Innovación de Naturgy, defendió que estas soluciones pueden contribuir a descarbonizar sin comprometer la competitividad industrial. En su intervención puso el foco en la colaboración público-privada, el aprovechamiento de infraestructuras ya existentes y el conocimiento acumulado en sectores como el gasista. “Apostamos por convertirlo en gas natural sintético combinándolo con hidrógeno, una tecnología que ya está muy cerca de ser una realidad industrial”, afirmó, aunque reconoció que persisten barreras regulatorias, administrativas y de aceptación social.
También el sector de los materiales de construcción quiso reivindicar su papel en esta transición. Mariano García Hoyos, director de Sostenibilidad de Holcim España, incidió en la viabilidad de la mineralización del CO2 y en su potencial para desarrollar nuevos materiales con menor impacto ambiental. Según explicó, la transformación industrial en torno al carbono capturado exige un entorno regulatorio estable que favorezca la inversión y la consolidación de nuevas cadenas de valor.
Una de las ideas más repetidas a lo largo de la jornada fue la conveniencia de promover clústeres regionales que conecten focos emisores de CO2, infraestructuras de transporte y posibles usos industriales. Esa lógica de ecosistema permitiría generar sinergias entre energéticas, industrias intensivas en energía, centros tecnológicos y administraciones, acelerar proyectos demostrativos y reducir costes de despliegue.
Durante la apertura, la directora general de Fundación Naturgy, María Eugenia Coronado, reivindicó precisamente el valor de crear espacios de encuentro y reflexión para abordar la descarbonización industrial con “rigor técnico, visión a largo plazo y diálogo entre sectores”. El mensaje de fondo fue compartido por todos los participantes: si España quiere convertir la transición energética en una oportunidad de crecimiento y empleo de calidad, la utilización del CO2deberá formar parte de la conversación estratégica.

