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Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025. Fuente: Transparency International.
España retrocede en la lucha contra la corrupción: cae tres puestos en el ranking
Transparency International ha dado a conocer la 31ª edición del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), el examen anual que pone nota a la integridad del sector público en todo el planeta. Los resultados para España en este 2025 dejan un sabor amargo, ya que el país ha bajado un punto en su calificación, pasando de los resultados del año anterior a una puntuación de 55 sobre 100.
Este pequeño pero significativo descenso ha provocado que España pierda tres posiciones en la clasificación global, situándose ahora en el puesto 49 de los 182 países analizados. Con esta nota, nos encontramos empatados con Chipre y Fiji, y vemos cómo países vecinos como Portugal nos adelantan, dejándonos en una posición intermedia que preocupa a los expertos en transparencia.
Si miramos dentro de nuestras fronteras europeas, la situación tampoco es optimista. España ha caído del puesto 16 al 17 dentro de la Unión Europea, viéndose superada por Eslovenia y Portugal y compartiendo puntuación con Chipre. Este dato es relevante porque indica que, mientras otros países avanzan o se mantienen, España está perdiendo el ritmo en la implementación de reformas que aseguren una gestión pública limpia.
El informe destaca que este retroceso no es un caso aislado, sino que se enmarca en un preocupante estancamiento de los estándares anticorrupción en toda Europa. Parece que los mecanismos de rendición de cuentas se están erosionando, y España no ha logrado blindarse ante esta tendencia global de debilitamiento institucional que afecta a la confianza de los ciudadanos.
A nivel internacional, el panorama es complejo. Transparency International habla de una tendencia global de debilitamiento de la lucha contra la corrupción, agravada por la pérdida de liderazgo internacional y por el deterioro del papel de Estados Unidos, cuya ausencia de compromiso en la aplicación de instrumentos clave contra el soborno transnacional ha rebajado la presión para que los países cumplan con sus reformas, algo que termina pasando factura a la percepción de integridad en naciones como la nuestra.
Desde su lanzamiento en 1995, este índice se basa en la opinión de expertos y líderes de negocios, utilizando datos de instituciones como el Banco Mundial o el Foro Económico Mundial. Es, por tanto, un termómetro fiable de cómo se percibe la salud democrática y la limpieza de las instituciones en cada territorio.
En definitiva, los resultados de este año para España son una llamada de atención para no bajar la guardia. La pérdida de puntos y puestos en el ranking subraya la necesidad urgente de reforzar los controles y asegurar que la transparencia sea una prioridad real en la agenda pública para recuperar el terreno perdido.
