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Foto: Edelman Trust Institute.
Trust Barometer 2026: la empresa, mediadora clave ante la división social
El Edelman Trust Barometer 2026, titulado Trust Amid Insularity, alerta de un giro social hacia la ‘insularidad’: un contexto en el que se estrecha el círculo de confianza y aumenta la reticencia a confiar en personas, grupos e instituciones percibidos como distintos por valores, fuentes de información, experiencias o antecedentes.
El estudio, basado en una encuesta online en 28 países con 33.938 entrevistas, muestra el desplazamiento de la confianza hacia lo cercano y lo operativo —familia, amistades y entorno laboral—, con impacto directo en la legitimidad institucional. El 70% se declara indeciso o poco dispuesto a confiar en personas diferentes a sí mismas
En medio de un continuo deterioro de la confianza, las empresas se posicionaron como la institución más confiable y la única considerada ética y competente, según el Barómetro de Confianza de este año. El informe marca la primera vez que las empresas son percibidas como más éticas que las ONG a nivel global y sitúa a las organizaciones (especialmente el espacio laboral) como un lugar relevante para recomponer vínculos y establecer normas de convivencia.
“Mi empleador” es la institución con mayor confianza en el promedio global (78%), por encima de empresas en general (64). En comparación, quedan atrás ONG (58%), medios (54) y gobiernos (53). Los factores que más afectan negativamente la confianza en las personas y las instituciones son la inflación, la desinformación, las guerras comerciales y el creciente uso de plataformas de inteligencia artificial generativa.
“Son como fichas de dominó: la división de clases masiva, el flujo de información deficiente, el miedo a perder el empleo debido a la IA, los aranceles, la inflación; es un peso acumulativo”, ha señalado Richard Edelman, director ejecutivo de Edelman.
La insularidad entra en la empresa
La ‘insularidad’ no se limita a la esfera pública: también entra en la organización, según subraya el informe. Entre empleados, una proporción relevante declara que reduciría su esfuerzo si su responsable tuviera creencias políticas diferentes (42% ), y un 34% preferiría cambiar de área antes que reportar a un manager con valores opuestos. En paralelo, el estudio refleja un mayor sesgo hacia lo nacional: 34% apoyaría reducir el número de compañías extranjeras operando en su país incluso si eso implicara precios más altos.
En términos reputacionales y de gestión, esto apunta a un riesgo: si la confianza exige “alineamiento perfecto”, la organización pierde capacidad de trabajo transversal , innovación y toma de decisiones en entornos diversos.
“Trust brokering”: la propuesta para reconstruir confianza
Ante este escenario, Edelman plantea el trust brokering (intermediación de confianza) como un conjunto de prácticas orientadas a tender puentes entre grupos que desconfían, no tanto buscando que piensen igual, sino identificando intereses compartidos y creando condiciones para cooperar.
En momentos de alta polarización, la ciudadanía premia especialmente que las empresas faciliten cooperación y soluciones sin “alinearse con un bando” es la opción más citada para aumentar la confianza al responder a un tema social divisivo (35%).
Expectativas sobre el liderazgo
El informe muestra una brecha relevante entre lo que se espera de ciertos actores y lo que se percibe que están haciendo. Por ejemplo, 73% considera que los CEO tienen la obligación de contribuir a construir confianza, pero solo 44% cree que lo están haciendo bien. Entre las acciones mejor valoradas para avanzar figuran consultar voces diversas al tomar decisiones y relacionarse de forma constructiva con públicos críticos.
En definiitva, en un contexto de repliegue social, el Trust Barometer 2026 plantea que la confianza no se recupera solo con mensajes: requiere prácticas institucionales que permitan volver a trabajar y convivir “a través de la diferencia”, con las empresas y empleadores como actores centrales por su cercanía y capacidad operativa.
