Advierten del impacto del edadismo laboral en una España cada vez más envejecida

Advierten del impacto del edadismo laboral en una España cada vez más envejecida

Con 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, España afronta su mayor desafío demográfico. Sin embargo, el edadismo laboral continúa marginando a los profesionales sénior, perpetuando una paradoja que agrava la escasez de talento y la falta de relevo generacional en el mercado de trabajo, según destaca un estudio de la Fundación Adecco.
23 enero 2026

En 2025, España ha alcanzado un nuevo máximo histórico de envejecimiento, con un índice del 148%, es decir, 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16 años. Este dato representa un crecimiento de 5,7 puntos porcentuales respecto a 2024 (142,3%), el mayor incremento registrado en toda la serie histórica, reflejando una aceleración sin precedentes en el envejecimiento demográfico del país.

Esta realidad demográfica coloca a España ante un desafío estructural que no admite demoras, según la Fundación Adecco. En un estudio de esta organización se destaca que, mientras la población envejece y la fuerza laboral es cada vez más sénior, el mercado de trabajo continúa desaprovechando a los profesionales mayores de 45 años, perpetuando barreras que limitan su empleabilidad.

Esta incoherencia se traduce en que, pese a ser un segmento de la población imprescindible para sostener la actividad económica, algunos profesionales mayores de 45 años quedan excluidos de los procesos de selección o pierden su empleo sin lograr reengancharse al mercado laboral, debido a “prejuicios y estereotipos que vinculan a los sénior con obsolescencia profesional, menor dinamismo o exigencias salariales superiores. Todo ello dispara las reticencias de los empleadores a la hora de incorporarles a los equipos de trabajo”, señalan.

Así, el paro de larga duración afecta al 34% de las personas desempleadas en nuestro país, una cifra que se eleva hasta el 48,5% en el caso de las personas mayores de 45 años, y que sigue incrementándose progresivamente con la edad.

Todos estos datos se recogen en el análisis Envejecimiento y edadismo laboral, presentado el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco bajo la convicción de que el envejecimiento demográfico se ha convertido en un factor determinante para el futuro del mercado de trabajo. Por ello, según la Fundación, resulta esencial impulsar la incorporación y permanencia del talento sénior, una condición indispensable para asegurar la capacidad y resiliencia del tejido productivo a medio y largo plazo.

Fuente: Fundación Adecco

Por otra parte, y según el análisis Relevo generacional y talento sénior, desarrollado por la Fundación Adecco el pasado verano, actualmente, en España hay unos 4.800.00 personas entre 6 y 15 años que, en la próxima década, alcanzarán la edad legal para incorporarse al mercado laboral. Si se aplica la tasa de actividad del 37,8% registrada en la Encuesta de Población Activa (EPA) para los menores de 25 años, se estima que solo poco más de 1.800.000 de estos jóvenes pasarán a formar parte de la población activa en los próximos diez años. Esta cifra contrasta de forma significativa con las 5.300.000 personas de 55 años o más que abandonarán la actividad laboral en ese mismo periodo, según los datos actuales de población activa. En otras palabras, por cada tres personas que se jubilan, solo una se incorpora al mercado laboral, lo que evidencia un llamativo desequilibrio en el relevo generacional, subraya la Fundación.

En suma, la diferencia entre las 5,3 millones de personas de 55 años o más que dejarán de trabajar y los 1,8 millones de jóvenes que previsiblemente se incorporarán a la población activa en la próxima década, se traduce en una brecha de relevo generacional de aproximadamente 3,5 millones de personas.

“España se adentra en una nueva realidad demográfica que desafía la competitividad empresarial y la sostenibilidad del Estado del Bienestar. El índice de envejecimiento no deja de crecer y esta realidad demográfica coloca a nuestro país ante un desafío estructural que no admite más demoras; en este contexto, el edadismo se revela como un fenómeno obsoleto y como un profundo contrasentido. España no puede permitirse prescindir de la experiencia y la capacidad productiva de millones de profesionales mayores de 45 años. De hecho, si todas las personas mayores de 45 años que actualmente se encuentran en situación de desempleo empezaran a trabajar (actualmente, 1.061.100), la brecha de talento derivada de la falta de relevo generacional podría reducirse en un 30,4%”, afirma Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco y director de sostenibilidad de The Adecco Group..

“Esta situación -el pleno empleo de los mayores de 45 años- es evidentemente utópica en términos absolutos, pero pone de manifiesto el enorme potencial desaprovechado y sugiere que la activación del talento sénior constituye una de las palancas más inmediatas y efectivas para sostener nuestra estructura productiva”, añade Mesonero.

Para el responsable de la Fundación Adecco, la modernización de España pasa por integrar plenamente a las personas sénior en el mercado laboral, a través de políticas activas que favorezcan su empleabilidad, y de estrategias de Diversidad, Equidad e Inclusión orientadas a erradicar el edadismo y a  combatir de manera definitiva los sesgos de edad.

En su opinión, “las organizaciones que sepan aprovechar la experiencia, el conocimiento y la capacidad de adaptación de los profesionales sénior estarán mejor preparadas para afrontar los retos de competitividad, productividad y transformación que exige el contexto actual. Apostar por el talento sénior no es solo una cuestión de responsabilidad social, sino una decisión estratégica para garantizar la sostenibilidad del tejido empresarial y del propio mercado laboral en el largo plazo”.

Además, según la Fundación Adecco, para mitigar las consecuencias de la falta de relevo generacional, la apuesta por el talento sénior deberá ir acompañada de un enfoque integral que combine la activación de personas con capacidad para trabajar que actualmente permanecen inactivas -como, por ejemplo, las personas con discapacidad-, el desarrollo de políticas migratorias claramente orientadas al empleo, capaces de atraer y retener aquellos perfiles que el mercado interno no logra cubrir, así como el aprovechamiento de la inteligencia artificial como una palanca clave para automatizar tareas repetitivas, reducir errores y liberar tiempo y recursos que puedan destinarse a actividades de mayor valor añadido.

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