<p>Foto: Iberdrola.<p>

Foto: Iberdrola.

Iberdrola y la información responsable: entre la ambigüedad y los conflictos con la prensa

“Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante". Esta célebre frase de Ryszard Kapuscinski, tradicionalmente asociada a los medios de comunicación, cobra hoy una nueva dimensión al considerar el papel de las empresas como generadoras de información.

A través de sus propios canales y de los contenidos que distribuyen para los medios, las empresas se han convertido en actores clave del ecosistema informativo. En un contexto marcado por la creciente desinformación, resulta crítico que las empresas reflexionen sobre la información responsable y su relación con los medios.

La reciente comunicación de Iberdrola sobre su inclusión en el ranking de las ‘Empresas Más Éticas del Mundo’ de Ethisphere ha puesto de manifiesto la importancia de analizar con rigor tanto los mensajes corporativos como su interpretación por parte de los medios. En su nota de prensa oficial, Iberdrola tituló: “Iberdrola, la única empresa española en el ranking de compañías más éticas del mundo por duodécimo año consecutivo”. Este mensaje destaca su posición como única empresa española en la lista y una de las siete incluidas en la categoría Energía y Utilities, en la que también figura su filial estadounidense Avangrid.

La nota de prensa describe el ranking como un reconocimiento a las empresas que “promueven un cambio positivo en la comunidad empresarial mundial” y “fomentan una cultura de integridad y valores en su toma de decisiones”. Sin embargo, estas dimensiones son extremadamente abstractas y difíciles de medir de manera objetiva, especialmente si la evaluación se basa únicamente en la información proporcionada por las propias empresas. Aunque Ethisphere afirma analizar más de 200 indicadores en áreas como gobernanza, liderazgo, cumplimiento, cultura ética e impacto social y medioambiental, no detalla cómo se evalúan conceptos tan amplios ni cómo se verifica la información proporcionada.

Críticas a la metodología de Ethisphere

Además de la falta de claridad sobre cómo se evalúan las dimensiones mencionadas, la metodología de Ethisphere presenta otras carencias importantes. El ranking de Ethisphere, con 136 empresas (98 de EE. UU.), contrasta con índices más representativos como el Dow Jones Sustainability Index, que evalúa 10.000 empresas globales. Esto cuestiona su alcance y representatividad

Tampoco se detalla si otras empresas españolas fueron evaluadas y, en caso afirmativo, por qué no fueron incluidas en el ranking. Esta falta de información dificulta valorar si la inclusión de Iberdrola como la única empresa española refleja un mérito real o simplemente la ausencia de otras empresas participantes.

Además del sesgo evidente en la evaluación, el pago requerido para participar introduce un posible conflicto de interés. Si solo participan aquellas empresas que están dispuestas a asumir el coste, el ranking no puede considerarse representativo de las prácticas éticas de todas las empresas de un sector o país. Además, esta práctica refuerza la percepción de que el ranking puede ser más una herramienta de marketing que una evaluación imparcial de las prácticas éticas.

Es importante que las empresas antes de decidir participar en rankings o índices se aseguren de que la metodología de estos es completamente transparente, la muestra seleccionada se haya realizado con criterios técnicos y objetivos, el alcance o perímetro del ranking este bien definido, las condiciones para participar (especialmente, el pago de tarifas) sean públicas y que el índice o ranking goce de una amplia aceptación en el mercado. En definitiva, y teniendo en cuenta la inflación de este tipo de iniciativas, las empresas deben reflexionar sobre la importancia de seleccionar cuidadosamente los rankings en los que participan y priorizar aquellos que realmente reflejen su compromiso con la ética y la transparencia.

La información corporativa no puede limitarse a ser una herramienta de marketing; debe cumplir con principios éticos que incluyan la veracidad, el contraste de fuentes y la contextualización.

La ambigüedad en la comunicación de Iberdrola también puede dar lugar a interpretaciones exageradas o confusas por parte de los medios. Un ejemplo de esto es el titular utilizado por Catalunya Press, que describe a Iberdrola como un “referente global en ética corporativa”. Este titular amplifica el mensaje de la nota de prensa y no refleja con precisión el contenido original. Aunque Iberdrola no utilizó un lenguaje tan enfático, su comunicación tampoco proporciona suficiente contexto para evitar este tipo de interpretaciones. Esto subraya cómo la ambigüedad deliberada en los mensajes corporativos puede contribuir a distorsionar la realidad cuando los medios buscan hacerlos más llamativos.

La necesidad de estándares editoriales en las empresas

El caso de Ethisphere pone de manifiesto la importancia de que las empresas adopten estándares editoriales rigurosos en la elaboración de sus mensajes. La información corporativa no puede limitarse a ser una herramienta de marketing; debe cumplir con principios éticos que incluyan la veracidad, el contraste de fuentes y la contextualización. En el caso de Iberdrola, aunque su nota de prensa sobre el ranking de Ethisphere es más moderada que los titulares de algunos medios, no proporciona suficiente contexto sobre la metodología del ranking ni sobre el pago necesario para participar en él, lo que puede dar lugar a interpretaciones exageradas o confusas.

Para evitar estos problemas, las empresas deberían contar con editores responsables que supervisen la calidad de los contenidos y garanticen que estos no induzcan a error ni prioricen exclusivamente los intereses publicitarios. Este enfoque no solo refuerza la credibilidad de las empresas, sino que también contribuye a un entorno informativo más transparente y confiable.


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La relación con los medios: el caso de El Confidencial

La relación de Iberdrola con el rigor informativo y la independencia de los medios de comunicación también se ha puesto en entredicho en otros contextos. Un ejemplo destacado es la demanda que la empresa presentó contra El Confidencial en febrero de 2022, en el marco de la cobertura del caso Villarejo. Según las investigaciones publicadas por El Confidencial, Villarejo habría sido contratado para realizar actividades de espionaje y sabotaje, incluyendo la vigilancia de altos ejecutivos de empresas competidoras y la recopilación de información confidencial

En su demanda, Iberdrola acusó al medio de llevar a cabo una “campaña de desprestigio” que, según la empresa, dañaba su honor y reputación. La compañía reclamaba 17,6 millones de euros en concepto de indemnización, argumentando que las informaciones publicadas por El Confidencial eran falsas y malintencionadas. Sin embargo, en marzo de 2023, el juez desestimó la demanda, concluyendo que las informaciones publicadas por el medio eran veraces y de interés público. El fallo judicial destacó que los reportajes de El Confidencial estaban basados en documentos y pruebas que respaldaban las acusaciones, lo que refuerza el papel del medio como supervisor independiente de las prácticas empresariales.

Solo a través de un enfoque ético que combine rigor informativo, transparencia y respeto por la libertad de prensa se podrá construir un entorno informativo más responsable y confiable para todos.

Por otro lado, más allá del fallo judicial, la demanda presentada por Iberdrola puede interpretarse como un intento de silenciar a un medio crítico, lo que plantea preocupaciones sobre el uso de litigios como herramienta para intimidar a la prensa.

Este tipo de acciones, conocidas como demandas SLAPP (por sus siglas en inglés, Strategic Lawsuits Against Public Participation), han sido objeto de creciente preocupación en la Unión Europea, que aprobó el pasado año la Directiva  2024/1069 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de abril de 2024, relativa a la protección de las personas contra acciones judiciales abusivas que, entre otras cuestiones, busca proteger a periodistas y defensores de derechos humanos de litigios abusivos diseñados para intimidar o censurar.

Estos dos casos ponen de manifiesto un patrón de comportamiento por parte de Iberdrola: una tendencia a priorizar la protección de su imagen sobre el compromiso con el rigor informativo. Al igual que en el caso de Ethisphere, donde la comunicación de la empresa se atribuye de manera exagerada atributos sin proporcionar suficiente contexto, la respuesta beligerante hacia las críticas de El Confidencial sugiere una falta de mesura en su relación con los medios. Este enfoque, más centrado en controlar la narrativa que en aceptar un escrutinio crítico, contrasta con los principios éticos que la empresa afirma promover.

El rigor en la comunicación corporativa no solo implica transmitir información precisa y contextualizada, sino también aceptar el papel crítico de los medios como supervisores independientes de las prácticas empresariales. Los casos de Ethisphere y El Confidencial muestran cómo un enfoque centrado exclusivamente en proteger la reputación puede socavar la credibilidad de una empresa. Solo a través de un enfoque ético que combine rigor informativo, transparencia y respeto por la libertad de prensa se podrá construir un entorno informativo más responsable y confiable para todos.

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