Finanzas sostenibles: un camino sin retorno a pesar del contexto internacional

Finanzas sostenibles: un camino sin retorno a pesar del contexto internacional

La sostenibilidad seguirá siendo considerada por los inversores como una rentable oportunidad de negocio, a pesar del complejo entorno global marcado por la fragmentación y la incertidumbre. Mientras que EE UU y Rusia seguirán mostrando un perfil bajo en esta materia, la posición de China parece más contradictoria, a caballo entre su dependencia de los fósiles y su apuesta por la transición energética. Sin embargo, en Europa se espera un crecimiento de la emisión de bonos verdes y préstamos sostenibles bajo una regulación más estricta.

Como explican desde el portal de la CNMV, “las finanzas sostenibles tienen por objeto la incorporación de elementos ambientales, sociales y de buen gobierno —los conocidos como criterios ESG— en la gestión empresarial, así como en la toma de decisiones de inversión”.

También se puede encuadrar dentro de esta misma categoría a la llamada inversión de impacto, término que hace referencia a “aquella financiación a las empresas y entidades sociales que, además de generar rentabilidad financiera, busca producir un impacto positivo y medible en la sociedad y el medioambiente”. Así lo define Mercedes Valcárcel, directora general de SpainNAB, la asociación que integra a las entidades que trabajan por la inversión de impacto en España.

Más allá del concepto empleado, lo fundamental para los expertos consultados es que se trata de un modelo de inversión ya consolidado a nivel internacional. En palabras de Sergio Sierra, director de Financiación y Tesorería del ICO: “Las previsiones de consenso apuntan a que un año más, las emisiones ESG a nivel mundial rondarán el billón de dólares por quinto año consecutivo. Es previsible que se alcance un nivel parecido al de 2024 o un poco superior, sin alcanzar el récord de 2021, que fue un año en el que hubo una explosión de bonos sociales emitidos para combatir los efectos de la pandemia”.

Lo que evidencia que “el mercado de bonos ESG ha mostrado una gran resiliencia en los últimos años y se espera que continúe. La principal razón es que sigue habiendo demanda por parte de inversores por un producto en el que muchos emisores tienen ya una amplia experiencia”, según Sierra.

Nuevas reglas en Europa

La Unión Europea continuará siendo, “de lejos”, el principal mercado de bonos ESG, en opinión del responsable del ICO. “En 2025 probablemente siga representando más de un 40% de las emisiones”, asegura Sierra.

Estas previsiones se mantienen a pesar de los últimos cambios regulatorios, como la entrada en vigor el pasado diciembre del reglamento que regula los bonos verdes europeos. El propósito de dicha normativa europea es crear unas reglas claras y uniformes para los emisores que pretendan emplear la denominación de European Green Bond o EuGB (bono verde europeo o BVEu, en español) en sus emisiones.

“Este año, probablemente, Europa siga representando más de un 40% de las emisiones de bonos ESG“, Sergio Sierra (ICO).

También en diciembre se publicó el nuevo reglamento comunitario que establecerá —cuando comience a aplicarse a mediados de 2026— nuevos requisitos y exigencias que deberán acatar los proveedores de calificaciones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) para los productos financieros sostenibles, a fin de aumentar la confianza en los mismos.

Valcárcel considera que esta supervisión más estricta es “una buena noticia, ya que garantiza que los fondos captados a través de estos bonos y préstamos realmente se destinen a proyectos con un impacto ambiental y social significativo”.

“El crecimiento de estos instrumentos financieros es una tendencia clara y positiva, pero es cierto que deben estar respaldados por una regulación adecuada que evite el riesgo de greenwashing, añade la directora general de SpainNAB.

Apuesta a largo plazo

Reyes Bover, responsable de Debt Capital Markets Europa en BBVA CIB, espera que la emisión de estos bonos verdes europeos, conformes con el nuevo estándar regulatorio ya comentado, sea “la gran novedad de este 2025 en el segmento corporativo”. Bover prevé, además, “una participación activa en España de emisores del sector público, de utilities y construcción”.

Para Bover, “el mercado de bonos en 2025 se presenta como un terreno complejo, pero con oportunidades para inversores y emisores”. La responsable del BBVA asegura que será un año “marcado por la incertidumbre y la importancia de la sostenibilidad”.

Según otras fuentes de la misma entidad financiera, el planteamiento a largo plazo pasa por un “nuevo objetivo de canalización de negocio sostenible de 700.000 millones de euros desde 2025 hasta 2029”, lo que supone más que duplicar el anterior compromiso de 300.000 millones de euros entre 2018 y 2025, una meta que el banco alcanzó en diciembre de 2024, un año antes de lo previsto.

“El mercado de bonos en 2025 se presenta como un terreno complejo, pero con oportunidades para inversores y emisores”, Reyes Bover (BBVA CIB).

BBVA también continúa con su Plan de Transición para que su cartera alcance las cero emisiones netas en 2050. Además de los objetivos de descarbonización a 2030 fijados en diez sectores (petróleo y gas, electricidad, automóvil, acero, cemento, carbón, aviación, transporte marítimo, aluminio, inmobiliario comercial y residencial), se está trabajando en establecer objetivos en otros sectores, como la agricultura, aseguran desde el banco.

Otro punto de interés para la entidad financiera, señalan las mismas fuentes, es la generación de impacto positivo en la sociedad, con especial foco en la educación y el apoyo al emprendimiento. “Para ello participamos en diversas iniciativas y alianzas, y nos involucramos activamente con todos los grupos de interés para promover la sostenibilidad en el sistema financiero”.

Estados Unidos, Rusia y China

Fuera del marco europeo es donde mejor se observa este contexto complejo y marcado por la incertidumbre del que avisa Bover. La consultora tecnológica española Qaracter, en su análisis sobre las perspectivas del sector financiero para 2025, asegura que se producirá un escenario de “fragmentación del mercado financiero: mientras Europa impulsa un modelo regulado de finanzas sostenibles, China y Rusia priorizan la inversión en infraestructuras energéticas tradicionales, lo que genera asimetrías competitivas y podría frenar la descarbonización”.

“Lo cierto es que Rusia o Estados Unidos nunca estuvieron al frente de la financiación sostenible, por lo que su desvinculación no se notará a nivel global”, recalca, por su parte, Sierra.


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“En Estados Unidos es posible, además, que muchas empresas modulen su comunicación pública, pero que continúen realizando proyectos sostenibles en la medida en que sigan proporcionando retornos adecuados”, vaticina el director de financiación y tesorería del ICO.

Sierra añade que, en el país norteamericano “el gran beneficiado probablemente sea el gas natural, sobre el que existen opiniones divididas en cuanto a su sostenibilidad. Por un lado, es menos contaminante que otras fuentes de energía como el petróleo o el carbón, pero, por otro lado, no alcanza el nivel de las renovables”.

En el caso de China, “la situación es más ambigua: sigue siendo una economía muy dependiente de combustibles fósiles, pero continuará avanzando con su agenda de transición verde y se especula con que 2025 pueda ser el año en el que China emita por primera vez un bono verde en los mercados internacionales”.

“La inversión sostenible y de impacto ha llegado para quedarse. Pueden existir momentos de incertidumbre o ajustes, pero el marco regulador europeo, el crecimiento del mercado y el cambio de mentalidad en los inversores y consumidores indican que es un proceso irreversible”, Mercedes Valcárcel (SpainNAB).

Sin vuelta atrás

Si bien es cierto que el panorama se muestra complicado e incierto, para Sierra “existen razones para un moderado optimismo dentro de un entorno global menos favorable”. Un análisis similar al que realizan desde el BBVA. Fuentes del banco insisten en que “la sostenibilidad es imparable a pesar de la incertidumbre. En BBVA creemos que la sostenibilidad sigue cobrando más sentido económico y estratégico”.

“La inversión sostenible y de impacto ha llegado para quedarse. Es cierto que pueden existir momentos de incertidumbre o ajustes en el mercado, especialmente en las empresas cotizadas y las grandes gestoras de fondos, pero el marco regulador europeo, el crecimiento del mercado y el cambio de mentalidad en los inversores y consumidores nos indican que estamos en un proceso irreversible hacia la inversión de impacto”, asegura Valcárcel.

La directora general de SpainNAB pone como ejemplo el aumento de la inversión de impacto en nuestro país. “2023 fue un año clave para la inversión de impacto en España. Crecimos un 26%, alcanzando los 1.517 millones de euros en activos bajo gestión. Este aumento refleja el interés creciente por este tipo de inversión y el potencial que tiene para transformar nuestra economía”, concluye la responsable de esta asociación para la inversión de impacto.

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